EL ROL DEL ESTADO EN TIEMPOS DE AJUSTES.

(Cuando escribí esta nota lo hice creyendo que esta ley estaría vigente, tuve que re editarla y adaptarla… ¡Qué ilusa fui!)

El día 19 de mayo se aprobó “La Ley Anti-despido” que tuvo lugar luego de ser debatida en el Congreso de la Nación Argentina.  Un poco más tarde fue vetada, como era esperado, por el presidente Mauricio Macri.

Esta ley venía a frenar el avance de la derecha sobre la clase trabajadora, con sus limitaciones, pues no tuvo tiempo de ser cuestionada lo suficiente para decidir si realmente ésta cumplía su rol de herramienta para poder ser utilizada por la clase obrera ante incansables acciones que dejan en la calle a miles de compañeros de todo el territorio argentino.

Si bien la iniciativa es necesaria, sabemos que no bastaba con que “No haya más despidos por seis meses” como tampoco bastaba que sólo “fuera retroactivo a marzo”, porque esta seguidilla de constante desempleo comenzó en diciembre sin piedad, arrasando con todo el órgano estatal; dejándolo desprotegido con argumentos injustificables y deslegitimando gran parte del trabajador del estado denominándonos “Ñoquis”, poniéndonos en un lugar innecesario ante el resto de la sociedad.

Los trabajadores estamos necesitando una ley que proteja nuestros intereses que son ni más ni menos derechos que costó conseguir a lo largo de la historia obrera.

No solo queremos la garantía de conservar nuestro empleo, también pedimos la reincorporación inmediata de nuestros compañeros, sin estigmatización alguna pudiendo, además, conseguir mejoras en nuestras condiciones laborales.

Si nos remontamos a la concepción de Estado, éste, no es más ni menos que quien vela porque se cumpla La Constitución y las leyes, es el encargado de procurar por el bienestar de sus ciudadanos; Parece ser que este Gobierno desea desarticularlo para sacar ventajas de sus propios negocios, al menos eso queda pensar porque no se entiende tanto ensañamiento con el sector público, aquello que es de todos.

Cada uno de nosotros, los empleados estatales  (y lo digo con orgullo… “Soy Estatal”) formamos parte del cuerpo orgánico estatal, cada uno con sus ideologías intentando convivir en democracia a través del debate y el diálogo para acordar cada una de las cuestiones que le dan forma a una sociedad. Pero estas palabras “Diálogo, debate y democracia” por más bonitas que sean pasan a segundo plano…

Sabíamos que se venían, sabíamos que seríamos los primeros, aun así no pudimos evitarlo y se hizo eminente demasiado pronto.

Natalia Secondino.(Asistente Escolar, EETP nº 683).

 

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