Mujeres y desigualdad social

Esta imagen fue publicada hace unos días en la red social Google Plus por Podemos República.

Esta agrupación española, se presenta como el cambio y recientemente, en las elecciones ha conseguido algunos triunfos importantes.

Si fuéramos a juzgar por la imagen elegida para homenajear el papel de las mujeres en la construcción de la Historia, el cambio, pareciera ser que no incluye repensar la posición de la mujer en el siglo 21. La alegoría se refiere a una mujer que está fregando el piso, una práctica —por otra parte— muy distante en el tiempo, en relación a cómo se hacen hoy esas tareas.

Mientras se acerca la fecha de la Marcha Nacional contra el Femicidio, convocada a partir de la muerte de Chiara, en un artículo que publicó la Revista Anfibia, de la Universidad Nacional de San Martín, la antropóloga mexicana Marta Lamas, define al feminismo como la lucha para que la diferencia sexual no se convierta en desigualdad social.

En este ensayo, el tema se enfoca así:

Los feminismos se construyen en los barrios, las escuelas, las universidades, en busca de hacer visible la subordinación de la mujer. Ante acciones públicas como el Encuentro Nacional de Mujeres o la convocatoria Ni Una Menos, el machismo manifiesta su rechazo, impugna sus objetivos y ubica a los varones como víctimas. ¿Por qué continúa la intolerancia hacia el movimiento? ¿Por qué tantos reniegan del término aún cuando acuerdan en sus planteos? La socióloga Lucía Martelotte y la periodista Paula Rey analizan un espacio complejo y cambiante que logró instalar la violencia contra las mujeres en la agenda pública. –

Enrique Stola, reconocido psiquiatra y activista contra la violencia de género, publicó en su muro de Facebook:

Muchos que adhieren a la marcha contra los femicidios, por un BASTA a la violencia contra las mujeres, no quieren tocar la VIOLENCIA SIMBÓLICA. Dicen algo así como … ¡No queremos mujeres muertas NO, pero SI sometidas!

En otro muro, en la misma red social, alguien dijo, a propósito del artículo citado

(…) es un tema dificil por las pasiones que se mueven (como todos los temas que tocan las identidades) lo que me deja la nota y los sabrosos intercambios es que asi como las mujeres recorrieron su propio camino para visibilizar las injusticias y lograron reflexionar sobre su lugar en la sociedad y la cultura y tambien instalar los temas mas criticos (violencia de genero, aborto, desigualdad social, etc) tal vez los varones necesitemos recorrer nuestro propio camino para posicionarnos en una cultura diferente.

Pero cuando uno lee los comentarios que deja la gente en las redes sociales, o en el propio sitio de la Revista Anfibia, en muchos casos pareciera que el tema de fondo no se alcanza a ver con claridad…

Qué nos está pasando como sociedad? Por qué acudimos a la violencia con tanta facilidad para relacionarnos? De dónde sale la idea de que es posible matar a una mujer, como parte de una discusión?

Ni hablar de la cantidad de gente que debería hacer algo para contener el tema, y sin embargo se sube al tren del reclamo…aumentando la confusión.

¿Qué te parece que pasa? ¿Qué preguntas se te ocurre que nos ayudarían a pensar este tema?

Dejanos tu opinión. Debatamos. Hagamos el esfuerzo de pensar entre todxs. Este no es un tema cualquiera.

3 Comments:

  1. Homenaje al silencio…
    Sin lugar a dudas este “homenaje” a las mujeres y su protagonismo en la historia, ha despertado críticas y diferentes posiciones al respecto. Indiscutiblemente este protagonismo de las mujeres en la construcción de la historia no radica en el silencio, la sumisión, ni en el trabajo doméstico y la crianza de los hijos que el patriarcado le ha asignado.
    Estas tareas, a las cuales las mujeres fuimos y somos sometidas desde la aparición de un sistema político, social y económico basado en la subordinación y la opresión de la mujer por el hombre no son negativas en sí mismas. Estas son muy importantes en el ámbito social, no obstante lo que es necesario tener en cuenta es que estas actividades no son el fruto de la libre elección del género femenino sino imposiciones culturales e históricas.
    El aporte histórico de las mujeres en los cambios, transformaciones, luchas y revoluciones no se realizó desde el “silencio” como expresa la escultura. El movimiento de mujeres mundial, sigue luchando día a día por romper estas cadenas de opresión que asignan roles de sumisión y silencio.
    Un gran homenaje y una expresión artística que refleje la importancia del protagonismo de las mujeres en la construcción de la historia debería contemplar una mujer que simbolice un grito de lucha, de libertad, de pie y con la mirada en alto!!!

  2. Laura Capella, psicoanalista, fundadora del Foro por los Derechos Humanos del Colegio de Psicólogos de Rosario, creadora y coordinadora del ciclo Del derecho y del revés, ha dejado este comentaro en una red social donde se ha compartido este artículo, que reproducimos a continuación:

    En los ’70 los militantes de izquierda no nos planteábamos dos cuestiones que hoy están en primer lugar, como se dice: “en agenda”. Estas cuestiones fueron el tema de los Derechos Humanos y el feminismo.
    Seguramente algunas razones de las que en el grafo de Amnisty están en último lugar, el más subterráneo, nos atravesaba. (Esas formas sutiles del micro machismo). Pero en términos generales nunca sentí que fuera víctima de violencia de género. Y si alguien tenía una conducta así, que nos tocara tangencialmente, era tal la mirada de reprobación de nuestra parte, que el “troglodita” en cuestión quedaba sorprendido en falta y mal parado ante los otros.
    La consigna nuestra era: O nos liberamos juntos, hombres y mujeres, o no nos liberamos.

    Tengo una anécdota que me llena de orgullo y ternura. En cierta oportunidad, al interior de nuestro partido se discutió una propuesta que se había llevado al SOEPU (glorioso sindicato de los trabajadores de PASA) y que no había tenido éxito. Yo enuncie unas cuestiones, evidentemente con gran claridad y entusiasmo, por lo que se me encomendó ir a mi a la siguiente reunión. Piensen que no existían los celulares ni nada que se le pareciera. La cita, en una esquina de San Lorenzo. Allí estuve a la hora indicada y allí apareció un compañero de bigotes -posiblemente tendría muy pocos años más que yo, solamente, pero yo lo veía como un señor muy grande. Yo tendría 22 años, vestía una minifalda y botas altas y un tapadito con unas especies de cuadros y un gorro de lana calado hasta las orejas porque era pleno invierno. Fuimos al lugar de la reunión. Expuse la moción -tampoco fue aceptada, lo reconozco- pero jamás olvidaré a esos hombres, casi todos con bigote, flacos, apasionados, escuchándome con total respeto.

    ¿Fueron épocas doradas? No lo creo, cometimos, todos, muchos errores y como de costumbre la derecha tiene más poder de organización que la izquierda.

    Pero creo que a pesar de que muchos planteaban la lucha armada, (no el caso del partido en el que yo estaba, que se inclinaba por la salida hacia la democracia directa y la revolución socialista) había aún una base de respeto, de intencionalidad de ser mejores, de cultura del trabajo, podríamos decir, usando el concepto freudiano: de ternura.
    No es casual que Mirtha Segato relacione la violencia de género con la violencia instalada en el retorno a formas de trabajo esclavo, semiesclavo y servil.

    Creo que es por esas cuestiones por donde tienen que debatirse estos temas tan dolorosos. No sólo la violencia hacia mujeres y niños. También la violencia instalada en ,por ejemplo, esos deportes extremos que implican, por ejemplo, ir saltando por los techos y que ocasionó la muerte de un niño de 12 años el otro día. En verdad, más que deportes extremos creo que son suicidios a la manera de una ruleta rusa. La idea es ir zafando. Y justamente, esto de ir zafando en el día a día, sin proyectos de mediano y largo alcance, forma parte también de un estado de cosas en las que la vida no vale y la que menos vale es la de los sectores históricamente más vulnerados.

    Como dice Gorz, no debemos quedarnos en la nostalgia de lo perdido, que no volverá. Pero debemos mirar lo nuevo, lo que nace, aún con dificultades. Formas alternativas de producción, cooperativas, etc. Y trabajar permanentemente por recuperar y afianzar lazos fraternos en una sociedad en la que el neoliberalismo hizo estragos que aún persisten.

  3. Creo que lo que hace falta no es la observación del fenómeno y la queja, sino la acción positiva para modificar la situación.
    TODOS SABEMOS y no nos gusta y nos expresamos al respecto. Pero la pregunta es: ¿qué hacemos?
    Muchas mujeres víctimas de violencia ni siquiera son conscientes de que son violentadas en forma sistemática. Otras tantas crían a sus hijos para ser violentos de género, sin saberlo. Y a sus hijas para ser sometidas, también sin darse cuenta.
    La acción positiva del Estado, y fundamentalmente la acción positiva PERSONAL, es la fuente donde se alimenta el cambio real. Y ésta no consiste meramente en reglamentar para la igualdad, sino en forzar, incluso el brazo (muchas veces siniestro) de la ley, con obligaciones procesales que realmente, no marquen una igualdad, sino una diferencia sustancial a ser garantizada. Nuestro derecho como mujeres a no ser iguales a los hombres, sino diferentes. A conservar nuestra esencia femenina, sin tener que renunciar a los beneficios de los que gozan los hombres por su condición de tal.

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